

Be Toro transforma un espacio existente en Madrid en un estudio de bienestar donde movimiento, comunidad y materialidad conviven. En lugar de ocultar la arquitectura original, el proyecto trabaja con su carácter existente, estableciendo un diálogo entre elementos estructurales crudos y una serie de nuevas intervenciones precisas.

La planta se organiza como una secuencia de tres ámbitos diferenciados. El primero se abre hacia la calle y actúa como umbral entre la ciudad y el estudio: un espacio de bienvenida donde conviven recepción, espera y exposición de la colección Be Toro. Bancos integrados y pequeños volúmenes arquitectónicos invitan a permanecer, encontrarse e interactuar, reforzando la dimensión social del proyecto.

En todo el interior, una paleta contenida construye continuidad. Los acabados pétreos claros se extienden por suelos y elementos construidos, mientras la madera oscura introduce calidez y profundidad. Los pilares y superficies rugosas existentes permanecen visibles, contrastando deliberadamente con la precisión de las nuevas intervenciones. La estrategia material parte precisamente de esta honestidad: permitir que cada material conserve su propia expresión mientras contribuye a construir una atmósfera serena y coherente.
