

ARO nace de entender el bienestar como un equilibrio entre cuerpo, mente y entorno. El proyecto traslada esta idea a un espacio dedicado al movimiento consciente y la recuperación, alejándose de los códigos habituales asociados al gimnasio para construir una atmósfera más íntima, serena y sensorial.

Ubicado en un edificio histórico en el barrio de Justicia, la intervención parte del carácter de la preexistencia para imaginar un lugar donde arquitectura y bienestar forman parte de una misma experiencia.

El proyecto se construye a partir del diálogo entre lo existente y lo nuevo. La materialidad original del inmueble se conserva y se incorpora como parte activa de la propuesta, mientras una serie de nuevas intervenciones introduce otra escala y sensibilidad.



Esta convivencia permite que el espacio mantenga las huellas de su historia sin renunciar a una identidad propia, generando un escenario cálido y envolvente que acompaña al usuario durante las distintas fases de su recorrido.

El programa se organiza como una sucesión de ambientes vinculados al movimiento, la recuperación y el encuentro. Las diferentes salas se conectan mediante espacios de transición que gradúan progresivamente la intensidad, la luz y el grado de intimidad.

Más que entender cada estancia como una unidad independiente, el proyecto propone una experiencia continua en la que circulación, espera, entrenamiento y descanso forman parte de una misma secuencia espacial.



La materialidad refuerza esta condición sensorial. El ladrillo, las maderas tintadas y las texturas originales conviven con revocos cálidos, elementos metálicos y piezas diseñadas específicamente para el espacio. La combinación de superficies y acabados aporta textura y profundidad, enriqueciendo la percepción del conjunto.

Tonos terrosos y rojizos construyen una atmósfera doméstica que se aleja deliberadamente del imaginario técnico del fitness. La paleta cromática recorre los distintos ambientes, reforzando su continuidad visual y generando una sensación de calma y recogimiento.

El resultado es un espacio donde precisión y calidez conviven, concebido como un refugio urbano para el movimiento, la recuperación y el bienestar. Una arquitectura que trasciende su función y propone una experiencia pausada y consciente, profundamente vinculada al entorno.





